Síntomas del aneurisma cerebral

Las enfermedades cerebrovasculares configuran uno de los problemas de mayor gravedad en materia de salud, ya que constituyen

  • la 2ª causa de muerte en el mundo,
  • la primera causa de invalidez permanente entre las personas adultas y
  • una de las principales causas de déficit neurológico en la tercera edad.

El aneurisma cerebral no suele manifestar síntomas en las etapas tempranas de su desarrollo, y sólo produce signos perceptibles si

  • ha alcanzado un tamaño considerable que afecta a los tejidos circundantes,
  • se ha iniciado un sangrado incipiente que prenuncia su ruptura o
  • se ha producido el estallido que provoca la hemorragia endocraneal.

Síntomas de la presencia de un aneurisma cerebral

Es virtualmente muy improbable identificar la existencia de un aneurisma cerebral que no esté roto (excepto que su tamaño sea considerablemente grande) porque su presencia pasa desapercibida ya que carece de manifestaciones perceptibles y de síntomas de advertencia en los estudios clínicos convencionales.

El aneurisma cerebral, durante su desarrollo no necesariamente provoca síntomas y sólo se descubre

  • luego de su ruptura, o
  • por azar durante exámenes de diagnóstico realizados por otros trastornos, como tomografías computadorizadas (TAC), imágenes por resonancia magnética (IRM), o angiografías.

Al adelgazarse el espesor arterial se produce una hernia que se manifiesta a partir de un orificio en la pared vascular a través del cual fluye la sangre que dilata al aneurisma.

La mayoría de los aneurismas cerebrales no muestra ningún tipo de síntomas:

  • un aneurisma pequeño (que no cambia de modo apreciable de tamaño) no tendrá síntomas, mientras que
  • un aneurisma más grande (que crece constantemente) puede provocar síntomas al comprimir nervios y tejidos cercanos; de presentarse, estos síntomas comprenden:
    • dolor por encima y detrás de los ojos;
    • entumecimientodebilidad o parálisis de un lado de la cara;
    • pupilas dilatadas y cambios en la visión.

Síntomas previos a la ruptura de un aneurisma cerebral

En la medida que aumenta su tamaño, el aneurisma cerebral empieza a comprimir las estructuras aledañas; como consecuencia, en ocasiones el paciente puede llegar a experimentar:

  • fatiga,
  • cefalea,
  • cambios en la conducta,
  • disminuciones en la percepción,
  • pérdida de equilibrio,
  • dificultades en la visión,
  • parálisis de un párpado,
  • problemas en el habla,
  • visión doble,
  • falta de coordinación motriz,
  • problemas en la memoria de corto plazo,
  • dificultades perceptivas.

Solo una ínfima minoría de pacientes reporta una cefalea de advertencia“aura” o “cefalea centinela” anticipatoria debida a un aneurisma que se encuentra en pérdida, con un sangrado leve que se anticipa desde algunos días, a varias semanas antes de que llegue a romperse.

Síntomas de la ruptura de un aneurisma cerebral

La eventual ruptura o colapso del aneurisma cerebral puede desencadenar un derrame intracraneal o ictus hemorrágico, lo que conduce al ACV (accidente cerebrovascular).

De acuerdo con la severidad de la hemorragia que se produce luego de la ruptura, los casos se ordenan en grados que van:

  • desde la ausencia total de signos (supervivencia del 70%);
  • la aparición de dolores de cabeza intensos, rigidez en la nuca y déficits neurológicos menores (supervivencia inferior al 50%);
  • la presencia de hemiparesis y hemiplejias, con caída en coma profundo (supervivencia de menos del 10%);
  • hasta la muerte instantánea.

Un aneurisma cerebral roto puede ocasionar la manifestación de

  • cefalea súbita,
  • pérdida de la conciencia,
  • confusión,
  • convulsiones,
  • rigidez en el cuello,
  • somnolencia,
  • sensibilidad a la luz,
  • náuseas,
  • vómitos,
  • dilatación de las pupilas,
  • afasia,
  • visión doble o borrosa,
  • hemiplejia y
  • estado de coma.

La sangre derramada “irrita” a las arterias, y puede provocar el cierre de las mismas (entidad denominada vasoespasmo), situación grave, capaz de dejar sin irrigación a un sector del cerebro, y así provocar un infarto cerebral.

Cuando un aneurisma sangra, el individuo suele experimentar una cefalea repentina muy intensa, visión doble, náuseas, vómitos, rigidez de la nuca o pérdida del conocimiento.

Los pacientes que han sufrido el estallido de un aneurisma generalmente describen a la cefalea consecuente como “el peor dolor de cabeza” de su vida, diferente en intensidad y gravedad de otros dolores de cabeza que han tenido.

En estos casos se debe procurar asistencia médica especializada inmediata.

Clasificaciones de los aneurismas rotos

Escala de Hunt y Hess

La escala de Hunt y Hess es un modo de clasificar la seriedad de una hemorragia subaracnoidea de origen no traumático ya que muestra una correspondencia concreta con el resultado deseable de su tratamiento.

Grado Características
1 Asintomático y consciente, dolor de cabeza leve y rigidez de nuca leve.
2 Dolor de cabeza y rigidez de nuca moderada sin déficit neurológico más allá de paresia de los nervios craneales.
3 Somnolencia, confusión mental y leve déficit neurológico focal.
4 Estupor y hemiparesia moderada o severa.
5 Coma y postura descerebrada.
Escala de Glasgow

La escala de coma de Glasgow está diseñada para evaluar con precisión y sencillez el nivel objetivo de conciencia de los pacientes mediante la exploración y valoración de 3 parámetros sensibles:

  • la apertura ocular
  1. Nula.
  2. Responde ante un estímulo doloroso.
  3. Responde ante una orden.
  4. Espontánea.
  • la respuesta verbal
    1. Nula.
    2. Incomprensible.
    3. Palabras inapropiadas.
    4. Conversación confusa.
    5. Conversación orientada.
  • la respuesta motriz
    1. Nula.
    2. Con extensión anormal de los miembros.
    3. Con flexión anormal de los miembros.
    4. Retracción ante estímulos dolorosos.
    5. Localización estímulos dolorosos.
    6. Obediencia correcta a las órdenes.

De la sumatoria de los puntajes parciales se obtiene un valor que va entre un mínimo de 3 (grave: 1 + 1 + 1) y un máximo de 15 (normal: 4 + 5 + 6):

 

Puntaje Traumatismo craneoencefálico (TCE)
15~14 Leve
13~9 Moderado
< 9 Grave (paciente en coma)

Escala de Fisher

De acuerdo con la cantidad de sangre evidenciada y su distribución, lo que se visualiza mediante una TAC, las hemorragias subaracnoideas pueden clasificarse de acuerdo con la escala de Fisher:

 

Grado Sangrado
I Sin sangre detectable.
II Disposición difusa de la sangre en el espacio subaracnoideo, sin coágulos localizados, con una capa vertical menor a 1 mm.
II Coágulos localizados en el espacio subaracnoideo o una capa vertical de sangre mayor o igual a 1 mm.
IV Sangre intraparenquimatosa o intraventricular.

El pronóstico para un paciente con un estallido de aneurisma cerebral depende del tamaño y del lugar adonde se localiza la hemorragia, de las condiciones neurológicas previas y subsecuentes, de la edad, y del estado de salud general.Habitualmente, 3 de cada 4 personas que padecen de esta afección y no reciben el tratamiento conveniente a tiempo mueren dentro de las primeras 12 horas, tienen una recuperación muy precaria, o sufren discapacidades severas permanentes.

¿Qué es el ICTUS? parte 1

El término ICTUS viene a sustituir a todos aquellos términos que han hecho historia en nuestro acervo cultural para referirse a la brusca obstrucción de un vaso sanguíneo cerebral (trombosis, embolia), a su rotura (derrame) o a ambas (apoplejía). Según que el origen del problema sea la obstrucción de una arteria cerebral o su rotura hablaremos de ictus isquémico (infarto cerebral) o ictus hemorrágico (hemorragia cerebral). Esta patología representa la segunda causa de muerte en nuestro medio (la primera en la mujer), una de las principales causas de discapacidad permanente en el adulto y la segunda causa de demencia tras la enfermedad de Alzheimer.

Causas

Muchos de los factores que pueden aumentar las posibilidades de padecer riesgo no se pueden controlar (la edad, la historia clínica familiar, la raza o el sexo). Sin embargo, la mayor parte de los factores que aumentan el riesgo pueden ser cambiados, tratados o modificados.

  • Edad avanzada: Pasados los 55 años, cada década vivida dobla el riesgo de padecer un ictus. No obstante, esto no quiere decir que las personas jóvenes no sufran el problema.
  • Sexo: Se producen, más o menos la misma cantidad de ictus en los dos sexos. No obstante, más de la mitad de las muertes son en mujeres.
  • Herencia familiar y raza: El riesgo de sufrir un ictus es mayor si alguna persona de la familia lo ha padecido. Los negros tienen más riesgo de muerte y de padecer discapacidades más grandes que los blancos, en parte debido a que en esta raza la presión sanguínea elevada tiene más incidencia, y este problema es un factor de riesgo importante en ictus.
  • Haber sufrido un ictus recientemente: Una vez sufrido un accidente cerebrovascular las posibilidades de padecer otro aumentan considerablemente.
  • Tener la presión sanguínea elevada: La hipertensión arterial es el factor de riesgo que mejor predice el ictus. De hecho, otros riesgos dependen de éste. Aproximadamente un 70 por ciento de los ictus ocurren a causa de la hipertensión. Muchos científicos opinan que la mejora en los tratamientos de esta patología es una razón clave para explicar la bajada acelerada del número de muertes por ictus.
  • Fumar: En los últimos años los estudios han demostrado que fumar cigarillos es un factor importante de riesgo. La nicotina y el monóxido de carbono dañan el sistema cardiovascular de varias formas. El uso de anticonceptivos orales sumado al tabaquismo incrementa en gran medida el riesgo de ictus.
  • Padecer diabetes mellitus: La diabetes es un factor de riesgo independiente y esta relacionada en gran medida con la presión sanguínea elevada. Aunque la diabetes se puede tratar, padecerla incrementa el riesgo de ictus. Los diabéticos suelen tener también el colesterol alto y sobrepeso, lo que aumenta todavía más sus riesgos.
  • Sufrir enfermedad de la arteria carótida. Las arterias carótidas del cuello proveen al corazón de sangre. Una carótida dañada por la aterosclerosis puede bloquear el vaso y provocar un coágulo de sangre, que puede causar un ictus. El diagnóstico de este problema lo realiza el médico escuchando con su estetoscopio en el cuello y detectando un sonido anormal.
  • Presentar enfermedad cardiaca: Un corazón enfermo aumenta el riesgo de ictus. De hecho, las personas que padecen problemas cardiacos tienen el doble de posibilidades de padecer este problema. La fibirlación atrial (el latido rápido y descoordinado de las cámaras cardiacas superiores) aumenta particularmente el riesgo de ictus. El ataque al corazón también es una de las causas de muertes más frecuentes en los supervivientes de un ictus.
  • Sufrir ataques isquémicos transitorios: Se los conoce como mini ictus que producen síntomas similares, pero no daños que perduran.
  • Contador de glóbulos rojos alto: Un incremento moderado o importante del número de glóbulos rojos también es un indicador importante de ictus. La razón es que los glóbulos rojos provocan que la sangre se espese, lo que puede provocar coágulos más fácilmente.
  • Consumir alcohol en exceso: El exceso de alcohol puede aumentar la presión sanguínea, aumentar la obesidad, los triglicéricos, el cáncer y otras enfermedades, causar fallos cardíacos y, en consecuencia, provocar un ictus.
  • Ciertos tipos de consumo de drogas: Tomar drogas por vía intravenosa aumenta el riesgo de ictus debido a un émbolo cerebral. El uso de cocaína también se ha relacionado fuertemente a ictus, ataques de corazón y varias complicaciones cardiovasculares. Estos problemas se han dado, incluso, cuando se ha consumido por primera vez cocaína.

Síntomas de un Ictus

En general, los ictus son de inicio súbito y de rápido desarrollo, y causan una lesión cerebral en minutos (ictus establecido). Con menos frecuencia, un ictus puede ir empeorando a lo largo de horas, incluso durante uno o dos días, a medida que se va necrosando un área cada vez mayor de tejido cerebral (ictus en evolución). Por lo general, esta progresión suele interrumpirse, aunque no siempre, dando paso a períodos de estabilidad en que el área de tejido necrosado deja de crecer de forma transitoria o en los que se observa cierta mejoría.

  • Pérdida repentina de la fuerza en la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.
  • Alteración repentina en la sensibilidad (“acorchamiento”, hormigueo”) en cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.
  • Pérdida súbita de la visión de uno o ambos ojos.
  • Dificultad repentina para hablar, expresarse o comprender el lenguaje.
  • Dolor de cabeza súbito, de alta intensidad y sin causa aparente
  • Sensación de inestabilidad o desequilibrio bruscos, en especial si se acompaña de algunos de los anteriores.

En cualquiera de estos supuestos, y aunque los síntomas hayan sido transitorios y pasajeros, es de vital importancia acudir al hospital sin demoras, puesto que algunos tratamientos (ver más adelante) sólo pueden llevarse a cabo en un corto periodo de tiempo tras el inicio de los síntomas, en concreto en las primeras 4,5 horas.

Se han desarrollado algunas formas de saber cuándo una persona va a sufrir un ictus. Entre ellas, se encuentra, por ejemplo, la escala Cincinnati, que consiste en tres comprobaciones:

  • Asimetría facial: Se hace sonreír al paciente para comprobar si ambos lados de la cara se mueven de forma simétrica. En caso anormal, un lado mostraría deficiencias para moverse.
  • Fuerza en los brazos: Se indica al paciente que estire los brazos durante 10 segundos. En caso anormal, uno de los brazos no se mueve o cae respecto al otro.
  • Lenguaje: Se indica al paciente que hable. En caso anormal, arrastra las palabras, tiene problemas para hablar o no habla.

Si alguna de estas tres comprobaciones obtiene el resultado anormal, cabe la posibilidad de que el paciente vaya a sufrir un ictus.

Tipos

1. Ictus isquémico:

Los vasos están obstruidos dentro. Los coágulos causantes del problema se denomiman trombos cerebrales o embolismo cerebral. Causado por una obstrucción del vaso sanguíneo. Este problema se suele producir por el desarrollo de depósitos de grasa en los muros del vaso, lo que se denomina ateroesclerosis. Los depósitos de grasa provocan dos obstrucciones:

  • Trombosis: un coágulo que se desarrolla en el mismo vaso sanguíneo cerebral.
  • Embolismo: el coágulo se desarrolla en otra parte del cuerpo, generalmente en las grandes arterias de la parte superior del pecho y el cuello o el corazón. Una porción del coágulo se desprende y viaja por el flujo sanguíneo hasta que encuentra un vaso que es más pequeño y lo bloquea.

Los ictus isquémicos son los más frecuentes de todos los ictus, comprendiendo un 80 por ciento del total. Los dos tipos de ictus isquémicos más frecuentes son:

  • Ataque isquémico transitorio (AIT): Presenta unos síntomas similares a los de un infarto, pero es más corto y no muestra las consecuencias propias de un infarto. El AIT es un episodio de déficit neurológico de corta duración que en la mayoría de los casos dura menos de dos horas. Entre el 7 y el 40 por ciento de los pacientes que sufren un AIT, poco después sufren un ictus isquémico.
  • Infarto cerebral: Deja una lesión cerebral permanente.

Según su extensión y localización, los ictus isquémicos pueden clasificarse de la siguiente manera:

  • Ictus isquémico total: Es de gran tamaño y afecta a la arteria cerebral media o la arteria cerebral anterior. Provoca disfunción cerebral superior, hemianopsia homónima y déficit motor y/o sensitivo homolateral.
  • Ictus de Circulación Posterior: Afecta a los pares craneales que provocan déficit motor y sensitivo contralateral. Provoca patología oculomotora, disfunción cerebelosa sin déficit de vías largas ipsilaterales y hemianopsia homónima aislada.
  • Ictus Lacunares: Provocan hemisíndromes motor puro, sensitivo puro, sensistivo motor, hemiparesia atáxica y disartria.

2. Ictus hemorrágico:

El vaso se rompe, lo que provoca que la sangre irrumpa en el cerebro. Al entrar la sangre comprime el tejido cerebral. Existen dos subtipos de este tipo de ictus, la hemorragia intercerebral y la subaracnoidea. Sucede cuando se rompe un vaso sanguíneo débil. Existen dos tipos de estos vasos débiles que provocan ictus hemorrágicos: los aneurismasy las malformaciones arteriovenosas.

  • Aneurisma: es una región inflada o debilitada de un vaso sanguíneo. Si no se trata el problema crece hasta que el vaso se rompe.
  • Malformación arteriovenosa: es un grupo de vasos sanguíneos formados de manera anormal. Cualquiera de estos se puede romper.
  • Ataques isquémicos transitorios: las condiciones indicativas de un ictus isquémicos se presentan durante un pequeño periodo de tiempo, y se resuelve por sí solo a través de mecanismos normales. Es un indicativo potente de un ictus, por lo que cuando se produce, hay que tomar medidas para evitar un ataque más serio.

Las hemorragias cerebrales suponen el 15 por ciento de todos los ictus y presentan una tasa de mortalidad del 45 por ciento. Afectan de 10 a 30 personas por cada 100.000 al año, y la recuperación de los supervivientes no es rápida: solo un 10 por ciento de ellos podrá ser independiente al  cabo de un mes, y el 20 por ciento lo será a los seis meses.

Las hemorragias subaracnoideas, por otra parte, son menos frecuentes, registrando sólo el cinco por ciento de todos los ictus. Se dan de siete a 10 casos por cada 100.000 personas cada año, y es más común entre la gente entre 50 y 60 años, especialmente las mujeres. La tasa de mortalidad se encuentra en un 51 por ciento.

 

Nuevas guías para el manejo de los ACVs prolongan periodo de elegibilidad para trombectomía hasta 24 horas

Nuevas guías clínicas para el tratamiento del ictus agudo fueron dadas a conocer en la International Stroke Conference (ISC) 2018 y publicadas el 24 de enero en la versión electrónica de Stroke[1], e incluyen criterios de selección para pacientes que reciben trombectomía endovascular mecánica hasta 24 horas después del evento isquémico.[2] El documento fue aprobado por la American Association of Neurological Surgeons, el Congress of Neurological Surgeons y la Society for Academic Emergency Medicine.

Ha habido un “cambio profundo” en el tratamiento del ictus agudo desde que se dieron a conocer las últimas guías, dijo el Dr. William J. Powers, presidente del comité redactor de la guía, profesor distinguido Houston Merritt y presidente del Departamento de Neurología, en la University of North Carolina, en Chapel Hill, Estados Unidos. “En el 2013, no había datos, no se contaba con datos de estudios clínicos buenos, de que cualquier persona se beneficiaba con este procedimiento, pero ahora sí los hay”.

En el 2015, la American Heart Association y la American Stroke Association (AHA/ASA) emitieron una actualización enfocada de las guías de 2013 para el tratamiento temprano de pacientes con ictus isquémico agudo. Entre otras cuestiones, las guías basadas en evidencia abordaban la selección de pacientes elegibles para tratamiento endovascular con un stent retriever (trombectomía mecánica) en las primeras 6 horas después del inicio del evento isquémico.

Sin embargo, desde que se publicaron esas guías, dos estudios adicionales han señalado que en algunos pacientes puede ser útil el procedimiento después de 6 horas, posiblemente hasta 24, después de un ictus isquémico.

Uno de los estudios (DEFUSE-3) se presentó en este congreso y fue publicado simultáneamente en New England Journal of Medicine (NEJM) apenas horas antes que se diera a conocer la guía clínica actualizada.[3]Los autores de la guía tuvieron la oportunidad de analizar por adelantado el manuscrito para este estudio e incluir la información en su guía clínica actualizada.

Uno de los criterios de selección para la trombectomía mecánica es que haya un coágulo grande alojado en uno de los grandes vasos de la base del cerebro. “No ocurre en todo ictus; tiene que ser un trombo de gran tamaño”, dijo el Dr. Powers, que típicamente causa lesiones más graves.

De acuerdo con las guías actualizadas, se deben de considerar a los pacientes para trombectomía en menos de 6 horas después del inicio del ictus si cumplen este criterio y los siguientes criterios adicionales:

  • Puntuación de 0 a 1 en la Escala de Rankin modificada (mRS) previa al ictus.
  • Obstrucción causante de la arteria carótida interna o del segmento 1 de la arteria cerebral media (M1).
  • Mayor de 18 años de edad.
  • Puntuación de 6 o más en la National Institutes of Health Stroke Scale.
  • Puntuación de 6 o más en la Alberta Stroke Program Early CT Score (ASPECTS).

Lo que es diferente de las recomendaciones previas es que los pacientes que no son elegibles para activador tisular del plasminógeno intravenoso pueden ahora seleccionarse para la trombectomía mecánica en las primeras 6 horas.

Esta nueva recomendación es nivel 1A.

En vista de los nuevos resultados del estudio DEFUSE-3 y de un segundo estudio llamado DAWN, publicado el 4 de enero también en NEJM, las nuevas guías recomiendan la trombectomía en pacientes elegibles 6 a 16 horas después de un ictus (otra recomendación nivel 1A).

Con base en los resultados del estudio DAWN, el procedimiento es “razonable” en pacientes 16 a 24 horas después de un accidente cerebrovascular (nivel IIa-B-R).

El Dr. Powers explicó que para obtener una recomendación de nivel 1A, se necesitan dos estudios. Tanto DAWN como DEFUSE-3 incluyeron a pacientes que tenían 16 horas de evolución, pero solo DAWN incluyó a pacientes con un periodo de 16 a 24 horas subsiguientes al ictus.

A fin de ser elegibles para un procedimiento de extracción mecánica de coágulo hasta 24 horas después de un ictus, los pacientes necesitan cumplir criterios claros, básicamente los criterios de inclusión para el estudio DAWN. “Hay determinados hallazgos en la tomografía computarizada o en la resonancia magnética que se deben de cumplir”, dijo el Dr. Powers.

No está claro cuántos pacientes se beneficiarían de la recomendación que extiende hasta 24 horas el periodo de elegibilidad para trombectomía mecánica, dijo.

Plan de atención

En vista de la ampliación de los criterios de selección para este procedimiento, las nuevas guías también recomiendan que los hospitales establezcan un plan relevante de atención.

“Sabemos que este procedimiento nunca puede estar disponible en todo hospital del país”, dijo el Dr. Powers. “Así que ahora es realmente importante que los hospitales de diversas regiones comiencen a crear un sistema de atención”.

Tal sistema incluiría enviar inicialmente a los pacientes con síntomas al hospital más cercano donde el personal médico pueda determinar si están sufriendo un ictus y si son elegibles para el activador tisular del plasminógeno intravenoso y, en tal caso, administrarlo.

Sin embargo, los hospitales también necesitan identificar posibles pacientes elegibles para trombectomía mecánica “y llevarlos a algún lugar en que se pueda efectuar con rapidez”, dijo el Dr. Powers.

Un número creciente de centros de salud en todo el país tienen la capacidad para esto, añadió. “Cada día hay más”.

Además de las recomendaciones relacionadas con la trombectomía mecánica, las nuevas guías amplían los criterios de elegibilidad para el activador tisular del plasminógeno intravenoso.

“La alteplasa o trombólisis intravenosa sigue siendo el componente fundamental del tratamiento del ictus”, dijo el Dr. Powers en una conferencia de prensa. “Todo el que sea elegible para esta debería obtenerla, y no hay que demorarse en determinar si son elegibles para otro tratamiento”.

Las guías previas adoptaron un enfoque de “luz roja/luz verde” para las contraindicaciones y las indicaciones. Sin embargo, nueva información que ha surgido desde el 2013 permitió a los autores de la guía aumentar el número de indicaciones de la categoría “luz verde” y reducir el número de contraindicaciones absolutas de la categoría “luz roja”, dijo el Dr. Powers.

Algo de lo que antes tenía una contraindicación absoluta ahora está sujeto al criterio del médico tratante, dijo. Por ejemplo, una punción dural en los siete días previos y un traumatismo grave no craneoencefálico en los 14 días previos “solían ser luces rojas y ahora ésta es una situación que implica la aplicación del criterio del médico tratante para ponderar los riesgos y beneficios de proporcionar tratamiento al paciente individual.

No obstante, a veces lo único que se necesita es activador tisular del plasminógeno. “Si un paciente es elegible para activador tisular del plasminógeno (si han transcurrido menos de 4 horas y media desde que ocurrió su ictus) de todas maneras debería recibir activador tisular del plasminógeno, pues a veces funciona y disuelve el trombo” y no necesitará la extracción mecánica del mismo, mencionó el Dr. Powers.

La trombectomía mecánica y el activador tisular del plasminógeno “no son mutuamente excluyentes”, y los pacientes pueden recibir ambas intervenciones, dijo.

Los pacientes con ictus graves que cumplen los criterios para recibir activador tisular del plasminógeno deberían recibir este tratamiento, pero los médicos no tienen que esperar a enviarlos a una trombectomía mecánica. “No hay que esperar; básicamente hay que llevarlos lo más rápido que se pueda a la trombectomía mecánica”.

En hospitales más pequeños cercanos, el personal a menudo comenzará la administración de activador tisular del plasminógeno en pacientes con ictus, pero los transportará en helicóptero al centro del Dr. Powers “administrándose el activador tisular del plasminógeno en el trayecto”, dijo.

“Cuando llegan aquí, verificamos si todavía tienen un coágulo grande, y en tal caso, efectuamos trombectomía mecánica”.

Algunos pacientes que no son elegibles para el activador tisular del plasminógeno (por ejemplo, los que reciben anticoagulantes como la warfarina) pueden todavía ser elegibles para trombectomía mecánica, señaló el Dr. Powers.

Esto podría ser tremendamente útil, añadió. “Antes de esto, hubiésemos tenido que decir a esas personas, ‘está recibiendo tratamiento anticoagulante y ha sufrido un ictus, pero no le puedo administrar su activador tisular del plasminógeno, de manera que no puedo hacer nada’. Pero ahora sí podemos”.

Referencias:

  1. Powers WJ, Rabinstein AA, Ackerson T, Adeoye OM, y cols; American Heart Association Stroke Council. 2018 Guidelines for the Early Management of Patients With Acute Ischemic Stroke: A Guideline for Healthcare Professionals From the American Heart Association/American Stroke Association. Stroke. 24 Ene 2018. pii: STR.0000000000000158. doi: 10.1161/STR.0000000000000158. PMID: 29367334. Resumen
  2. Acute Ischemic Stroke Guidelines. International Stroke Conference (ISC) 2018. Presentado el 24 de enero de 2018; Los Ángeles, Estados Unidos. Resumen
  3. Albers GW, Marks MP, Kemp S, Christensen S, y cols; DEFUSE 3 Investigators. Thrombectomy for Stroke at 6 to 16 Hours with Selection by Perfusion Imaging. N Engl J Med. 24 Ene 2018. doi: 10.1056/NEJMoa1713973. PMID: 29364767. Resumen

ACV Isquémico

Que es un accidente cerebrovascular isquémico

 En un accidente cerebrovascular isquémico, partes de su cerebro se ven privadas de nutrientes y oxígeno cuando los vasos sanguíneos se obstruyen. Esto daña las células cerebrales y las mismas empiezan a morir.

Su cerebro controla todo lo que hace el cuerpo, incluyendo los movimientos, el habla, la visión y las emociones. Un daño en su cerebro puede afectar cualquiera de estas funciones.

Los accidentes cerebrovasculares isquémicos son más comunes en personas mayores de 65 años de edad, pero pueden presentarse a cualquier edad.

Síntomas del accidente cerebrovascular isquémico

Los síntomas del accidente cerebrovascular isquémico se presentan de repente, en segundos o minutos. Con menor frecuencia, los síntomas pueden producirse y desaparecer y empeorar en el transcurso de varias horas a uno o dos días.

Los síntomas exactos del accidente cerebrovascular isquémico dependerán del lugar del cerebro hacia el cual se haya interrumpido el suministro de sangre.

 Por ejemplo, si se bloquea un vaso sanguíneo que lleva sangre a la porción anterior del cerebro:
•    ceguera en un ojo
•    parálisis o debilidad en uno de sus brazos o piernas, a un lado del cuerpo
•    problemas para entender a la gente o para encontrar las palabras al hablar

O, si se bloquea un vaso sanguíneo que lleva sangre por la parte posterior cerebral:
•    visión doble
•    debilidad en ambos lados de su cuerpo
•    mareos y vértigo

Si nota que alguien tiene alguno de estos síntomas, debe llamar a emergencias de inmediato.

Complicaciones del accidente cerebrovascular isquémico

Algunos accidentes cerebrovasculares isquémicos pueden ser bastante leves y los efectos son solo temporales, mientras que otros pueden ser más graves y provocar daños duraderos. Las complicaciones del accidente cerebrovascular isquémico pueden incluir:
•    debilidad o parálisis, generalmente a un lado del cuerpo
•    falta de conciencia de un lado de su cuerpo (generalmente el lado izquierdo)
•    pérdida de la sensibilidad a un lado del cuerpo
•    dificultad para tragar
•    cansancio extremo y problemas para dormir
•    problemas para hablar, leer y escribir
•    problemas con la visión, por ejemplo, visión doble o ceguera parcial
•    dificultades con la memoria y la concentración
•    dificultad para controlar su vejiga y movimientos intestinales (incontinencia), o estreñimiento
•    cambios de comportamiento

Si no puede moverse debido a un accidente cerebrovascular, podría estar en riesgo de:
•    escaras (úlceras por presión)
•    trombosis venosa profunda (TVP)
•    neumonía

Causas del accidente cerebrovascular isquémico

Un accidente cerebrovascular isquémico se produce cuando un coágulo o masa grasa obstruye el suministro de sangre hacia el cerebro. La obstrucción puede desarrollarse en uno de los vasos sanguíneos del cerebro (trombosis arterial) o provenir de algún otro lugar en su cuerpo (émbolo cerebral).

Usted corre más riesgo de desarrollar un coágulo si sus vasos sanguíneos se han estrechado y recubierto con depósitos grasos, un proceso conocido como aterosclerosis. Esto a menudo sucede a medida que las personas envejecen. También puede desarrollar aterosclerosis si usted:
•    fuma
•    tiene una hipertensión arterial sin controlar
•    tiene colesterol alto
•    tiene sobrepeso u obesidad
•    es diabético
•    tiene antecedentes familiares de accidente cerebrovascular o enfermedad cardíaca

Usted también corre riesgo de tener un accidente cerebrovascular isquémico si tiene un tipo de ritmo cardíaco anormal (arritmia) llamado fibrilación auricular. En la fibrilación auricular, su corazón no bombea sangre adecuadamente y esto puede provocar que se forme un coágulo de sangre en su corazón. El coágulo puede luego desplazarse hasta su cerebro y provocar un accidente cerebrovascular.

Diagnóstico del accidente cerebrovascular isquémico

Será sometido a numerosas pruebas en el hospital para tratar de descubrir el tipo de accidente cerebrovascular que tuvo y la parte afectada de su cerebro. Esto permitirá a su médico planificar su tratamiento.

Le medirán la presión arterial y le harán un electrocardiograma (ECG) para registrar el ritmo y la actividad eléctrica de su corazón. Luego le pueden realizar pruebas de sangre para medir su colesterol y niveles de azúcar en sangre, para detectar coágulos. También le harán una Tomografia Cerebral lo antes posible.

Posteriormente, se le pueden hacer algunas otras pruebas del corazón y de los vasos sanguíneos para descubrir la causa de su accidente cerebrovascular.

Tratamiento del accidente cerebrovascular isquémico

Es fundamental el tiempo de consulta. Si Usted llega dentro la primera hora de inicio de los síntomas es factible el diagnostico temprano y en algunas cincurstancias el tratamiento tanto endovenoso como intraarterial mediante la técnica endovascular.

Medicamentos

Podrían recetarle los siguientes medicamentos para tratar el accidente cerebrovascular isquémico.

•    Alteplase es un medicamento usado para disolver los coágulos y ayudar a restablecer el flujo sanguíneo hacia su cerebro. Se administra a través de un suero en el brazo dentro del período de tres horas de haber comenzado   con los síntomas. Sin embargo, es posible que no sea adecuado para todo el mundo.
•    Aspirina, clopidogrel y dipiridamol son todos medicamentos usados para reducir su riesgo de formación de coágulos sanguíneos después de un accidente cerebrovascular
También se le puede dar otros medicamentos para controlar su presión arterial y disminuir su colesterol.

Tratamiento Endovascular

Si Ud llega dentro de la ventana de tratamiento, puede ser factible, si cumple algunos requisitos médicos, que su arteria sea liberada mediante la navegación por dentro de las arterias con microcateteres especiales y se restituya el flujo sanguíneo.

Rehabilitación

Después de tener un accidente cerebrovascular, es posible que deba volver a aprender habilidades y destrezas, o aprender nuevas habilidades y adaptarse al daño que causó el accidente cerebrovascular. Esto se conoce como rehabilitación de accidente cerebrovascular.

La recuperación de un accidente cerebrovascular puede ser difícil de predecir. La mayoría de las personas se recupera mayormente en las primeras semanas y primeros meses después del accidente cerebrovascular. Sin embargo, a veces, la recuperación puede tardar más tiempo.

El equipo de accidente cerebrovascular del hospital diseñará un programa de rehabilitación para usted según sus necesidades particulares. El mismo continuará después de haber salido del hospital. Su programa de rehabilitación puede involucrar a fisioterapeutas, terapeutas del habla y del lenguaje, terapeutas ocupacionales, oftalmólogos y psicólogos, así como médicos y enfermeros.